Posteado por: MAQAD | 27 agosto 2009

“Yo contigo, pan y cebolla”

YO CONTIGO, PAN Y CEBOLLA

“Yo contigo pan y cebolla”, “yo contigo más espinas que rosas”, “yo contigo arroz con leche sin azúcar”, estos son algunos de los mensajes invisibles de una mujer que ama demasiado.

Y también estos: “Tú conmigo salvado”, tú conmigo mejorado”

Estas son convicciones internas subyacentes o explícitas de una mujer aquejada del Síndrome de Amar Demasiado.

No en vano, estas mujeres, nosotras, estamos muy bien adiestradas desde nuestra niñez cuando (por las razones que en cada caso particular hayan sido) tuvimos que asumir dentro de nuestra familia una responsabilidad y cargas excesivas y desproporcionadas para nuestra edad.

Atendiendo a las necesidades de los demás o del hogar aprendimos a relegar las nuestras. Se forjaron nuestra gran voluntad, autodisciplina, hábito de ayuda, abnegación y habilidades para manejar y manipular las situaciones a fin de obtener algo de la seguridad que necesitábamos en aquella situación que lejos de protegernos a nosotras nos requería una intervención adulta.

Al mismo tiempo crecía y crecía el hambre de amor, nuestras necesidades emocionales no podían verse satisfechas en aquellas circunstancias.

Tal vez éramos unas niñas que nos comportábamos de forma alegre y simpática exteriormente, pero nuestra alma infantil ya iba teñida de tristeza, marchita.

Esa misma alma que se vuelve luminosa y radiante cuando nos sentimos amadas por nuestro hombre.

Hemos llegado a creer que sólo mediante el amor de nuestra pareja podemos despertar interiormente a la vida y a la felicidad.

Ponemos en las manos de él toda la responsabilidad de hacernos feliz. Le trasladamos una carga enorme que no le corresponde.

Y nosotras pasamos todo el tiempo haciendo cualquier cosa que pueda estimularle a comportarse enamoradamente, para volver a sentir aquellas emociones tan intensas, tan embriagadoras, que nos ponen en tal alta vibración, que nos calman y descansan el alma.

Manipulamos, hacemos esfuerzos, disparatados muchas veces, para conseguir nuestra dosis de romanticismo. Es el ciclo de nuestra adicción.

Ahora, en los Grupos de Autoayuda de la Asociación Mujeres Anónimas que Aman Demasiado, aprendemos a amar a los hombres de una forma mas sana, mas sabia y mas feliz con el Programa de Recuperación de Diez Pasos de R. Norwood.

Asociación MAQAD

 


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