Posteado por: MAQAD | 7 octubre 2009

“Egoísmo Terapéutico y Generoso”

Egoísmo Terapéutico y Generoso
(Paso 9)

Algunas mujeres que siguen el Programa de Recuperación de Diez Pasos de Robin Norwood pueden tener, en un principio, la percepción de que el Paso Noveno pretende que nos volvamos egoístas, cuando se trata precisamente de todo lo contrario.

En realidad, lo que hacemos es ejercitar una especie de egoísmo instrumental, y ello porque necesitamos retroceder hasta un punto de equilibrio desde el lugar en que nos encontramos, que generalmente es una situación patológica de mal entendida generosidad y entrega a los demás. Hemos de caminar en dirección al egoísmo que se encuentra al otro extremo, con la intención de llegar y quedarnos en la zona del punto medio entre ambos, que es donde reside la virtud de una postura razonable, prudente, equilibrada y noble.

No buscamos el egoísmo, buscamos el equilibrio. Porque nuestra vida llega a estar tan desequilibrada, tan alejada de nuestro propio centro personal, que tenemos que dar marcha atrás para salir de esta enfermiza manera de actuar que nos ha hecho entregar por el otro hasta la propia salud y la alegría de vivir. Egoísmo es egocentrismo, y de lo que se trata es de hacer de nuestro ego, de nuestro yo, el centro de nuestra vida. Es decidir volver a entrar en nosotras mismas y habitarnos, y existir desde nosotras.

Es posible que hayamos estado muy confundidas respecto a qué es el egoísmo, porque no es egoísmo la responsabilidad hacia si misma, el cuidado de nuestra salud, de nuestra serenidad, de la paz de nuestra casa, de nuestra vida laboral y social…Cuidar correctamente todo esto es una obligación que muchas de nosotras hemos llegado a no cumplir.

A medida que nos vamos acercando a nuestro centro, empezamos a darnos cuenta de que éramos mucho mas egoístas cuando estábamos convencidas de que los demás debían hacer las cosas como nosotras pensábamos que debían hacerse y cuando creíamos que siempre teníamos la razón, y vamos saliendo de ese punto de vista que en realidad significa: “Yo no quiero esto y yo lo voy a cambiar. Yo se lo que hay que hacer. Yo tengo razón, Yo, Yo, Yo…”

Es todo lo contrario del egoísmo, la humildad de reconocer que hay cosas en la vida que superan nuestras fuerzas, o que el punto de vista de los otros puede ser tanto o más acertado que el nuestro, y también la generosidad de amar y dar sin condiciones.

Hemos oído siempre: “la caridad empieza por uno mismo”, y caridad significa amor. Es decir, tenemos que empezar por nosotras. No se trata de amarnos más, sino amarnos antes a nosotras mismas porque si no lo hacemos así, ocurre que al no estar recibiendo este amor y cuidado lo esperamos de los demás, ya que sentirse amada es una necesidad humana. Y cuando no lo recibimos en la medida ni en la forma que nos gustaría, entonces nos sentimos tan frustradas, tan incomprendidas, tan infravaloradas, tan desamadas!. Esto genera en nosotras soledad, dolor y resentimiento.

La técnica para salir de esta situación consiste en poner nuestro nombre el primero de la lista de nuestras obligaciones, para atendernos debidamente y, a partir de aquí , estar bien para ocuparnos de los demás. Y cuando lo hagamos lo haremos sin necesitar recibir nada a cambio. Será entonces cuando en verdad estaremos actuando sin egoísmo, lo estaremos haciendo por pura generosidad, por puro amor.

Y es a este proceso a lo que podemos llamar el ejercicio de un egoísmo terapéutico para nosotras y al mismo tiempo generoso para los demás.

Una Mujer (AMAQAD)                                       Grupo Evolución de Ibiza


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