Posteado por: MAQAD | 13 febrero 2010

“Cada día es una clase práctica”

Síntoma 3 de la Mujer que Ama Demasiado

“Debido a que usted nunca pudo convertir a su(s) progenitor(es) en los seres atentos y cariñosos que usted ansiaba, reacciona profundamente ante la clase de hombres emocionalmente inaccesibles a quienes puede volver a intentar cambiar, por medio de su amor”

(RÉPLICAS)

 

“Cada día es una clase práctica”

Hola compañeras, la verdad es que este tema me toca mucho la fibra porque es la base de mi enfermedad.

En mi caso, mi padre murió cuando yo tenía 10 años, la mayor de 4 hermanos.

El hecho de ser la mayor y el apoyo que buscó en mí mi madre hizo que asumiese su dolor, creyéndolo propio, hice mío lo que no era. Seguramente me hubiese gustado evitarle el dolor. Ella callaba sus emociones, escondía sus sentimientos y yo también hice lo mismo (aún hoy sigo haciéndolo).

Sus miedos no eran míos, al igual que sus experiencias. Tampoco era responsable de su sufrimiento y su soledad. No sabía ni podía distinguir dónde terminaba ella y dónde comenzaba yo.

Los niños, en nuestra inocencia, creemos que podemos solucionar todo, gran error, solamente ella era responsable de su felicidad.

Al crecer y, como huida de esa situación, me enamoro y lo hago de hombres ausentes de sí mismos, con corazones necesitados de cariño, tanto como el mío. Un cariño que ellos no están dispuestos a darse a sí mismos o por sí mismos, y menos todavía a darlo a los demás. Ese es el estilo que hasta ahora me atrae.

Mi capacidad de amar se trastoca creyendo que amar es rescatar a alguien de sí mismo.

Todo este reconocimiento me ha hecho pasar por diferentes posturas hacia mi madre: rabia, rencor, incluso rechazo. Aún hoy sigue manipulando, y no puede soportar mis manifestaciones de estados de ánimo menos optimistas, no acepta mi separación, no acepta que no sea una Super Woman, no hay sitio para el dolor, el miedo, la soledad, la honestidad, no hay sitio para la verdad sobre mí misma, sobre mi vida. Hoy estoy en el camino de aceptarlo y perdonarlo, dándole el espacio que le corresponde en mi mochila personal.

Qué ansiaba? – El amor, el cariño y el trato que le correspondía a una niña de 10 años, no una infancia robada.

Qué hice para obtenerlo? – Siempre estando a disposición para todo y todos, tomando las riendas de una responsabilidad que no me tocaba, encargarme de la casa, de mis hermanos, de mis estudios, de no dar problemas y no ser una carga más. En fin, horrible!! borrándome, haciéndome invisible a mí misma.

Réplicas – Repetir las mismas actitudes pero enfocado a un hombre, a compañeros de trabajo, amistades, etc.

También tengo que deciros que eso ya no me lo consiento, cada día es una clase práctica, con un gran esfuerzo para cambiar esta forma de hacer. El resultado es lo contenta que empiezo a estar conmigo misma, por ser capaz de hacerlo y por recibir mi propio amor.

Un beso fuerte a todas… ¡Vamos bien!

Una mujer recuperándose de amar demasiado. Barcelona, Enero 2010


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