Posteado por: MAQAD | 13 febrero 2010

“He aprendido de mis errores”

 Síntoma 3 de la Mujer que Ama Demasiado

 “Debido a que usted nunca pudo convertir a su(s) progenitor(es) en los seres atentos y cariñosos que usted ansiaba, reacciona profundamente ante la clase de hombres emocionalmente inaccesibles a quienes puede volver a intentar cambiar, por medio de su amor”

(RÉPLICAS)

 

“He aprendido de mis errores”

Queridas compañeras, con esta tarea creo he aprendido de mis errores. Entiendo que he elegido muy mal mis relaciones, a personas que ni siquiera me gustaban, simplemente por no estar sola, Necesitaba probar que había alguien que podía aguantar mis desplantes y que podía cambiar al hombre más desequilibrado del planeta.

Quizás se asusten al leer esto porque yo me asusté al escribirlo: 

¿Qué ansiábamos?

Tener una relación de pareja que sustituyera la figura paterna, que me proporcionara la protección, el cuidado, la atención, el cariño, la comprensión que no tuve de niña por parte de mi padre. Quería buscar un reemplazo y lograr que esa persona me quisiera como sentí que no lo hizo mi padre, de hecho me buscaba a hombres con el mismo nombre de mi padre.

Buscaba también la adrenalina que me proporcionaban las relaciones para no tener que encontrarme sola, confrontar mis miedos e inseguridades. Quería ser normal, ya que cuando era niña sentía que por el hecho de no tener a mi padre a mi lado no encajaba en el mundo normal en que vivían mis amigas. Algo parecido me sucede ahora, todas mis amigas de la infancia están casadas y siento que yo no encajo por no estarlo. He buscado muchas relaciones simplemente por no estar sola y por tener un tema de qué hablar con mis amigas. No he buscado realmente una relación que sea satisfactoria para mi, ni a alguien que realmente me guste físicamente ni tampoco como persona, todo ello por no estar sola…

No he querido acabar como mi madre o mis tías, sola, y por eso me he esforzado en mantener relaciones que desde un principio sabía que no llegaban a buen puerto.

¿Qué hacíamos para obtenerlo?

Los conocía por amigos y lo que hacía siempre era pelear con la persona que estuviera conmigo, morir de celos hasta porque hablaran con una chica que no fuese yo. Realmente creía que me tenían que aguantar todo eso para probar que me querían.

Identificar réplicas en nuestras relaciones de pareja

Salía con el primer idiota que me sonreía, sin conocerlo bien, y siempre me salían locos, con mayores problemas que los míos, psicóticos de estos que te persiguen para ver qué estas haciendo.

Obviamente terminaba en peleas fuertes, con miedo a dejarlos para que no me hicieran un daño peor, pero en realidad al final eran ellos los que terminaban dejándome, por mis celos. Creo que era mi manera de deshacerme de ellos sin tener el remordimiento de haberlos dejado, de haberles hecho daño.

Siempre de víctima quejándome a mis amigas y familiares, queriendo dar lástima a mis allegados para que me prestaran atención. Lo que más he demandado es atención, la que no tuve de niña, ya que mis padres se divorciaron cuando apenas tenia 2 años y medio. Mi madre trabajaba mucho, me dejaba siempre sola en casa y yo sentía que me volvía loca, que nadie me quería y que me merecía eso porque era mi culpa que ella estuviera sola .

Yo buscaba hombres arrogantes, de estos que se creen que lo saben todo en la vida, fríos, desequilibrados, impulsivos, que con su locura me proporcionaran la adrenalina que necesitaba para sentirme viva.

Siempre salía con chicos que me presentaban mis amistades y pensaba que por ese hecho iban a ser buenas personas. Pero me equivocaba, eran todo lo contrario, cobardes, mentirosos, manipuladores, criticones, violentos verbalmente. Me hacían sentir que yo no servía y que tenía que rogarles, humillarme, aguantar todas sus salidas de fiesta, y aguantar que me dejaran por otra. Quería cambiarles para que me quisieran y fuesen buenos conmigo, y pretendía conseguirlo con peleas y gritos. Pero al final no los cambiaba yo, me cambiaban ellos a mí por otra mujer.

Un abrazo a todas.

Una mujer aprendiendo de sus errores. Barcelona, Enero 2010


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