Posteado por: MAQAD | 13 febrero 2010

“Y así, la vida se nos pasa sufriendo”

Paso 2

“Haga que su recuperación sea la primera prioridad en su vida”

 

“Y así, la vida se nos pasa sufriendo”

De este Paso Dos me ha tocado muy especialmente el apartado ¿Por qué es necesario hacer que la recuperación sea nuestra primera prioridad?

“Es necesario porque, si no lo hace, usted nunca tendrá tiempo de curarse. Estará demasiado ocupada haciendo todas las cosas que la mantienen enferma”.

Esta frase de Robin se me clavó en el alma.

Ya no soy una mujer joven; no he tenido la suerte (como algunas de mis compañeras han tenido) de haber encontrado este libro y este Programa hace treinta años, y haberme ahorrado todo ese tiempo de sufrimiento estéril. Por eso sé que esta frase es pura verdad.

Si somos una mujer que ama demasiado lo ejercemos con quince años, con veinte, con treinta, con cincuenta, con sesenta… Y estoy completamente segura de que si no hacemos un trabajo de recuperación, morimos llenas de dolor emocional por los desgraciados amores de nuestra vida.

Este patrón emocional que se configuró en mi infancia, que lo he llevado tan arraigado, que me ha acostumbrado a pensar, a interpretar, a percibir, a sentir y a comportarme de una forma equivocada en mis relaciones a lo largo de toda mi vida sentimental, no puede disolverse solo.

He comprendido que hace falta tiempo, perseverancia y mantener la motivación.

Buscando dentro de mí he encontrado la fuerza y la lucidez para hacer de mi tarea de recuperación una prioridad en mi vida.

No quiero tener diez años más antes de darme cuenta y que me traigan más de lo mismo.

Si he sido constante en mis errores, por ignorancia, ahora quiero ser constante en mis aciertos por conocimiento.

Si he estado mucho tiempo haciéndolo mal de buena fe; ahora voy a estar también mucho tiempo practicando el hacerlo bien con buenas dosis de voluntad, alegría y esperanzas de ser feliz en pareja.

He podido comprobar que hacerlo bien requiere trabajar el Programa, reflexionar los temas cada semana y asistir a las reuniones con la mente y el corazón abiertos para aprender de las experiencias de mis compañeras.

Y también es necesario que yo comparta las mías porque me ayuda muchísimo a conocerme, a comprenderme, me libera, me tranquiliza…

Como también dice nuestra terapeuta, asistir de vez en cuando a una reunión, o trabajar el tema alguna semana, con esa actitud débil hacia la importancia y necesidad de nuestra recuperación, no podrá ser suficiente para cambiar formas muy arraigadas de pensar, de sentir y de relacionarnos. Y, así, la vida se nos pasa sufriendo.

 Una mujer que se está recuperando de amar demasiado. Ibiza, Febrero 2010.

 


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