Posteado por: MAQAD | 19 agosto 2010

“Las réplicas de mi infancia”

Síntoma 3 de la mujer que ama demasiado

 “Debido a que usted nunca pudo convertir a su(s) progenitor(es) en los seres atentos y cariñosos que usted ansiaba, reacciona profundamente ante la clase de hombres emocionalmente inaccesibles a quienes puede volver a intentar cambiar, por medio de su amor”

 

“Las réplicas de mi infancia”

Cuando era pequeña ansiaba que mi padre me quisiera, que quisiera a mi madre y, sobretodo, que quisiera pasar tiempo con nosotras.

Yo deseaba que mi madre estuviera contenta y orgullosa de mí, que pensara que yo era muy buena y que supiera que la quería mucho.

Mi madre “perseguía” a mi padre reclamándole amor, y creo que yo repito este comportamiento.

Con mi madre siempre actuaba de forma protectora, intentando alegrarla si se ponía triste, diciéndole lo maravillosa que era, que era la mejor madre del mundo, lo mucho que la quería, etc.

Si discutía con ella luego me sentía culpable porque ella se ponía muy triste, así es que iba a pedirle perdón y decirle que yo no tenía ninguna razón.

Al igual que con mi padre, con mis hombres me esfuerzo por gustarles y me atraen inconscientemente los que no me valoran mucho.

Al igual que mi madre hacía con mi padre (aunque en menor grado), en ciertos momentos persigo y exijo atención y pruebas de amor. Me siento abandonada fácilmente si no me prestan la suficiente atención.

Siento que yo puedo influir en la felicidad y el bienestar de mis parejas, como con mi madre. Siento que si les doy cariño, apoyo y les refuerzo, ellos estarán felices y alcanzarán su potencial.

Cuando me ofendo o enfado por algo, a menudo no lo expreso por no “hundirles” o enfadarles, y si lo hago, normalmente me siento culpable y después me disculpo o lo suavizo para no hacerles daño.

Intento cambiar a mis parejas “por su bien”, haciéndoles ver los bloqueos y traumas que tienen, “para que puedan ser más felices” y, cuando lo sean, me tratarán bien, “se darán cuenta” de lo bueno de nuestra relación. Lo de insistir en esto y meterme en su vida “por su bien” es algo que he aprendido de mi madre.

Una mujer que ama demasiado

Enero 2010


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