Posteado por: MAQAD | 19 agosto 2010

“Querido John”

 “QUERIDO JOHN”           

INTRODUCCIÓN

“Querido John” es una novela de amor escrita en el año 2006 por Nicholas Sparks. Gracias a su éxito de ventas, en el año 2010 se adapta a la gran pantalla como película americana de drama romántico. Una vez más, cabe destacar el papel de la protagonista femenina como bella y paciente mujer que ama demasiado, imagen que, lamentablemente, a lo largo de los tiempos, se ha ido arrastrando confusamente a través de numerosas historias de amor y, en este caso, una vez más, ha conseguido ser éxito en taquillas.    

SINOPSIS: 

John es un soldado de las Fuerzas Especiales, atractivo y atento, que durante su período de permiso va a visitar a su padre a Carolina del Sur. Savannah es una bella e idealista estudiante universitaria de una acomodada familia sureña que está en casa por las vacaciones de primavera. John y Savannah pertenecen a mundos diferentes, pero cuando se conocen por casualidad en la playa, se sienten inmediatamente atraídos el uno por el otro. El encuentro se transforma en un idilio arrollador de dos semanas y rápidamente sus sentimientos se profundizan hasta que se convierte en un amor apasionado. Cuando John es forzado a volver a sus fuerzas de despliegue y Savannah tiene que regresar a la Universidad, la pareja promete escribirse. A través de una continua correspondencia, su amor florece y la profunda historia de amor romántico se prolonga. Hasta que un día, una carta de Savannah lo cambió todo. Todo lo que en un principio parecía amor y felicidad se transforma en confusión y desamor. John y Savannah, cada uno de ellos lucha en la vida por principios e intereses diferentes, pero finalmente, sus caminos se vuelven a unir pudiendo el amor por encima de cualquier obstáculo.

ANÁLISIS      

Sobre el protagonista “John”:

Observando el perfil de John, no sorprende en absoluto que Savannah se enamorara “demasiado” de él.

John es un muchacho, a primera vista, atractivo y atento (¡¡Está como un pan!!). Su personaje se intuye como el de un chico tranquilo en el presente pero con cierto pasado rebelde que se insinúa en alguna escena de la película y que no llega a desvelarse en ningún momento. Es sobretodo un hombre misterioso por todo lo que calla sobre su vida personal. Dentro de su aura de misterio y soledad, muestra cierto interés por Savannah pero a la vez es excesivamente recatado a la hora de mostrar sus sentimientos hacia ella y más aún hacia la vida en general. A medida que transcurre la película, el espectador intuye que la infancia de John no debe haber sido fácil pues creció supuestamente sin una figura materna, quedando a cargo de un padre enfermo psíquico y obsesionado con la numismática. Creció entre colecciones de monedas y estrictas rutinas marcadas por la enfermedad de su padre. Cualquier cambio de rutina supone un transtorno en el seno familiar que desequilibra el ambiente de normalidad artificial en el que ha aprendido a vivir. Independientemente de lo que John pueda sentir en su interior, ese control sobre las situaciones adversas es capaz de aplicarlo en todos los ámbitos de su vida, pues ha aprendido a desconectar de sus emociones siendo para él muy difícil mostrar su miedo o su alegría. Es una conducta ideal para un soldado de las Fuerzas Especiales dispuesto a dar su vida por la patria, pues el excesivo control sobre sus emociones se transforma en valentía convirtiéndolo en un soldado destacado. Igualmente es capaz de controlar sus emociones cuando Savannah decide romper con la relación. Una vez más, no deja fluir su dolor ni su ira escondiéndose en una estricta rutina militar rodeándose de ese falso y familiar ambiente de normalidad.

Evidentemente, controlar el equilibrio interno y externo es una responsabilidad difícil y psíquicamente desgastadora, de manera que ese sinuoso pasado rebelde se deja ver en la película por primera vez cuando Savannah, inocentemente, le plantea a John la enfermedad de su padre. John pierde el control de sus emociones y se muestra sorprendentemente enfadado, ofendido y finalmente violento. Lo cierto es que su reacción es desmesurada y desequilibrada pero, el espectador, al igual que Savannah, se deja conmover por ese hombre al que a estas alturas de la película ya se percibe como víctima y fruto de una infancia injusta. No sólo Savannah es capaz de empatizar y perdonar a John, también lo hace el espectador quitando importancia al hecho de que un John descontrolado haya agredido a dos hombres.

Sorprende comprobar cómo se le quita importancia a un hecho tan significativo y revelador. Una vez más, al igual que en la mayoría de las películas románticas, puede el amor y la bondad sobre la furia y la rabia, a cambio de dar por supuestas ciertas conductas sociales en las que el hombre puede permitirse mostrar su lado oscuro, sin que el entorno deje de sentir compasión por él ya que, a fin de cuentas ¿cómo va a ser responsable de su conducta si el pobre no es más que una pobre víctima que actúa bajo la presión psicológica de un pasado que lo ha marcado de por vida? Los amigos de Savannah no la advierten tampoco de que ese comportamiento es inadecuado e insalubre, al contrario, perdonan a John y lo aceptan tal y como es.

Este patrón de hombre: atractivo, atento, misterioso, solitario, irracional, sin emociones… es un cebo estupendo y digno de ser salvado por una mujer que ama demasiado ¡Quien de nosotras no caería rendida ante esos musculitos! Pero no es tanto lo que nos da físicamente este tipo de hombre como lo que nos despierta en nuestro subconsciente que, sin pensárnoslo dos veces, nos anima a colgarnos nuestra capa de salvadoras para convertirnos en parte imprescindible en su vida y, en nuestra vida de ensueño, conseguir que él acabe muriéndose por nuestros huesitos. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra! Al igual que yo, no será Savannah, quien desde el primer momento se enamora locamente de un John emocionalmente inaccesible con el que se imagina un proyecto de vida juntos a las pocas semanas de haberlo conocido.

John y Savannah pertenecen a mundos totalmente diferentes, pero su historia de amor se inicia el mismo día que se conocen en la playa porque John recupera el bolso de Savannah que ha caído al mar. Ese detalle es suficiente para que las primeras palabras de ella hacia John sean: “Me has salvado la vida!” Vaya presentación! Que fácil se lo pone al chico para que pueda quererla al instante! Sólo ha tenido que zambullirse al mar y recuperar un bolso para salvarle la vida a aquella bella mujer. No necesita esforzarse, no necesita conquistar su amor, ella se lo regala al instante sin conocerlo en absoluto, y es que el misterio, la soledad y el silencio que envuelven a John han sido más que suficientes para despertar el interés de Savannah en pocos segundos. Todo ello ocurre bajo la mirada absorta de uno de los amigos de Savannah, un hombre, estable, confiable y que siempre se ha interesado por ella, pero que evidentemente a Savannah no le atrae lo más mínimo. Incluso el protagonismo de este hombre se ve ridiculizado y desterrado a un segundo plano en el momento que John entra en acción.

Sobre la protagonista “Savannah”:

Savannah es el completo opuesto de John en casi todos los sentidos: estudiante universitaria, idealista, de familia acomodada, emotiva, afectuosa, amigable con todo el mundo, bondadosa. Empatiza con el más débil y pobre realizando diversas obras sociales como construir durante sus vacaciones casas para los sin techo, más adelante inicia un proyecto para ayudar a niños autistas,… y es que su bondad y necesidad de ayudar es tan grande, que es capaz de atravesar fronteras, incluida la frontera del amor que siente por John. Es capaz de renunciar a su profunda historia de amor romántico con John para casarse con uno de los mejores amigos de la familia cuando éste, separado y padre de un niño autista, cae enfermo de cáncer con un pronóstico de seis meses de vida.

¿Cuánto me ama y necesita? y no ¿cuánto le quiero yo?, es lo que justifica el comportamiento de Savannah. Ella, tal y como nos explica Robin Norwood, ve a sus hombres como seres dañados y, de inmediato, asume la tarea de compensar lo que les ha faltado en su vida desde mucho antes que los conociera, y todo ello, gracias al poder de su amor y bondad.

¡Pobre Savannah! pudiendo enamorarse de ese amigo de toda la vida estable y confiable que por accidente le tira el bolso al mar en la playa, sólo se siente atraída por John, emocionalmente inaccesible, para luego casarse con un hombre moribundo responsable de un niño autista. Y es que no se puede “arreglar” al hombre que está bien tal como es. Quizá por eso su amigo estable le parezca aburrido.

Savannah a lo largo de la película no se cansa de regalar bondad, amor, paciencia y compasión. Todo ello gratis y casi sin necesidad de pedirlo. Así es Savannah, siempre anteponiendo los intereses de los demás ante los suyos propios.

Son muchos los síntomas del Síndrome de Amar Demasiado que se detectan en el personaje de Savannah, acompañada, como no, durante toda la película de una banda sonora emotiva, romántica y enternecedora:

  1. Savannah reacciona ante hombres como John y su futuro esposo. La clase de hombres emocionalmente inaccesibles y necesitados, a quienes puede intentar cambiar por medio de su amor.
  2. Para ella, afrontar la separación y la distancia no es fácil, pero afrontar un abandono emocional implicaría sin duda un terror y un vacío que Savannah no quiere experimentar. Con el velo del amor, consigue controlar esa situación a través de las cartas que casi a diario se escriben John y ella. A través de las cartas Savannah tiene el control de la situación asegurándose no perder el amor de John por lejos que se pueda encontrar. Hace un nuevo intento, esta vez fallido, cuando ya casada y esperando a que su marido muera en el hospital, intenta asegurarse y comprometer el amor que John siente por ella, hasta tal punto llega su miedo a quedarse sola. 
  3. Nada es demasiado problemático para Savannah, tarda demasiado tiempo o es demasiado costoso si “ayuda” al hombre con quien ella está involucrada; por ejemplo, la paciencia que tiene con el padre de John, su dedicación con el hijo autista de su futuro esposo, la implicación con la enfermedad de éste, sin contar sus numerosos compromisos sociales a través de diferentes obras voluntarias de caridad.
  4. Sin duda su amor propio debe ser bajo y quizá Savannah no crea merecer la felicidad. ¿Quizá se esfuerza en ser o parecer buena porque en el fondo no cree serlo? Pocas pistas nos da el guionista para descubrirlo pero lo cierto es que Savannah siempre antepone los intereses de los demás ante los suyos propios, haciendo de los problemas de los demás su razón de existir.
  5. Necesita controlar a sus hombres y sus relaciones y lo hace normalmente bajo la apariencia de ser útil. Es una táctica muy sutil la que utiliza Savannah, disfrazada con un transparente velo de belleza, bondad y amor. Necesita estar con gente a quien pueda ayudar y controlar ¿A fin de sentirse segura y bajo control? No lo sabemos, pero lo cierto es que mientras está ocupada arreglando la vida de los demás, evita concentrarse en su responsabilidad para consigo misma. Savannah es magnífica intuyendo las necesidades de los demás pero cuanto más en contacto está con los sentimientos de los otros, más lejos se halla de los suyos propios, lo que la incapacita a la hora de tomar decisiones sanas acerca de aspectos importantes de su vida personal.
  6. ¿Vive Savannah en el mundo real o en un mundo de fantasía? ¿Realmente piensa que con el poder de su amor va a arreglar el mundo? En su vida de ensueño, sí. Todo lo que gira entorno a la vida de Savannah está siempre inducido por su sueño de cómo podría ser que con la realidad de la situación. Ella sueña con poder mejorar el mundo gracias al poder de su amor; muy bonita teoría, pero una vez más ¿a cambio de qué? A cambio de desvalorar y quitarle importancia a un hecho muy muy importante, su verdadera felicidad. Lamentablemente, Savannah tiende a confundir bondad, dedicación y amor con renuncia, resignación y sacrificio.

Al contrario que John, los datos que se dan sobre el hogar y la familia de Savannah son escasos por lo que el espectador realmente no puede empatizar con su causa dándole una razón de ser a su comportamiento; una explicación que justifique el hecho de que Savannah decida romper con una romántica historia de amor para casarse con un hombre al que probablemente no ama pero por el que siente infinita compasión y compromiso.

Esto conduce al espectador a entender y justificar ciertas actitudes de John, perdonándole algún momento de descontrol, pues el pobre no es más que el fruto de una infancia difícil; y sobre Savannah, lo único que le queda pensar al espectador es que sí, vale…,  es una mujer muy bella y muy buena y siempre actúa por una buena causa, probablemente tiene un corazón que no le cabe en el pecho, pero ¡¡Qué tonta que es!! ¡Renunciar a su felicidad y al supuesto amor de su vida por compasión! Hay infinitas maneras de ayudar a ese hombre y a su hijo sin necesidad de renunciar a su propia felicidad.

John, a los ojos de la sociedad, (además de guapo) es una víctima de su infancia y del desamor; Savannah, es una mujer bella y bondadosa pero a la vez insensata, cruel y tonta (y para colmo tiene una envidiable melena rubia!!)

El espectador que desconoce el síndrome de la mujer que ama demasiado, no entiende que el tipo de hombre que atrae a Savannah es aquel que parece en cierta manera necesitado. El comportamiento de Savannah responde a la convicción de que ese hombre necesita su ayuda, su sabiduría y su compasión para mejorar su vida. La raíz de esa atracción, probablemente esté en su propio deseo de ser amada, pero eso no es de interés público, lo que realmente engancha y da nombre a un peliculón es la pasión, el sufrimiento, el amor, el desamor…  Nuestra cultura, lamentablemente, otorga un viso romántico al sufrimiento por amor.

Una vez más, un final feliz para nuestros sufridores y enamorados protagonistas. Tanto sufrir, tanto amar, tanta paciencia, tanta pasión… se transforman finalmente en el mejor de los regalos, una relación estable (¿¿??). ¿Quién es el héroe? ¿Quién es la víctima? Realmente no importa, pues el verdadero mensaje que nos transmiten es que el amor de verdad tiene un precio, por el que sin duda vale la pena pagar!

Estos modelos culturales que consumimos a diario, nos inculcan que la profundidad del amor se puede medir por el dolor que causa y que aquellos que sufren de verdad, son los que aman de verdad.

Curiosamente, la voluntad de sufrir por amor es un rasgo positivo en lugar de ser negativo (¿¿??).

Tal y como dice nuestra querida Robin Norwood, si nos vemos acosados por estilos perjudiciales de relacionarnos, tal vez sea porque eso es casi todo lo que vemos y sabemos…  

Gracias Robin por abrirnos los ojos y ayudarnos a vislumbrar la realidad. Si no hubiera sido así, yo, personalmente, aún estaría soñando mi felicidad en brazos de un guapo soldadito como John ¡¡Porque es guapo de narices!! Un cebo perfecto para la antigua Yo salvadora de las causas perdidas. La Yo presente, lejos de querer salvar a nadie, se conformaría, sin abusar…, con una pequeña alegría para el cuerpo (ja ja ja!!). Supongo que no hace falta que os cuente que es lo que más me ha gustado de este tostón de película. “Querido John, sólo hoy, si quieres, puedes llamarme Savannah.

Una Mujer MAQAD

 


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