Posteado por: MAQAD | 30 septiembre 2010

“La necesidad de ser necesitada”

5ª Característica de la mujer recuperada

Su autoestima es lo suficientemente grande para que pueda disfrutar la compañía de los demás, especialmente de los hombres, que le parecen bien tal como son. No necesita que la necesiten para sentirse digna.”

 

“La necesidad de ser necesitada”

Este es uno más de los descubrimientos que me ha hecho el libro de nuestra terapeuta Robin.

Nunca antes había sospechado que me pasara esto.

Y en efecto, cuando era niña me tocó atender a las necesidades de mis padres.

Ellos, pobres míos, se vieron en la necesidad de apoyarse en mis diez años para sacar adelante a su prole de cinco hijos con escasos recursos económicos y en una difícil época de la historia de nuestro país.

Más adelante, a los quince años, ya asumí el papel de persona adulta total y comencé mi vida laboral de administrativa en una gran empresa de mi ciudad.

Trabajaba mañana y tarde para ayudar a la economía familiar y lloraba a escondidas por no poder seguir estudiando (y eso que era una excelente estudiante)

¿En qué podía apoyarme yo? ¿Qué podía hacerme sentir bien en esa situación?

Supongo que el reconocimiento de mi labor de ayuda y los halagos de la gente de mi entorno y la creencia de que así sería más querida.

Pero en realidad, era una sensación difusa dentro de mí con sabor a educación religiosa que me hacía sentir que siendo buena y sacrificada, los demás se darían cuenta y, de alguna manera, sería premiada con cariño y amor y cosas buenas.

Lo que todavía no alcanzo a identificar es el miedo.

Supongo que será un miedo inconsciente, aunque tal vez se trata de esa sensación un poco angustiosa que me ha acompañado siempre de no estar completamente tranquila, de no disfrutar completamente de las cosas.

Estoy mirando en mi vida actual para detectar esa “necesidad de ser necesitada” y, la verdad, es que lo primero que siento es rechazo a la sobrecarga de personas que me necesiten.

Estoy cansada, esquilmada, explotada por tantas necesidades ajenas que he asumido.

¡No! no quiero que me necesiten, lo que quiero de los demás es que me respeten, que me tengan la consideración que yo les tengo, que me traten cordialmente como yo hago y, si puede ser, que me quieran.

En cambio, sí puedo identificar claramente cómo me siento atraída por las personas que me parece que sufren, que están necesitando ayuda.

Se me va el corazón por delante y en ese rol yo me siento más fuerte, más amorosa, más sabia y eso alimenta mi autoestima claro (¡y mi ego!) y me proporciona algunas endorfinas porque es un mecanismo que funciona muy bien, soy muy veterana.

Y aunque también es cierto que mi bondad es verdadera, pensándolo despacio me doy cuenta que esa es la manera que me resulta más fácil para relacionarme con otras personas.

Donde más cómoda me siento es al lado de personas de las que puedo aprender y al lado de alguien a quien puedo ayudar.

Como ya no puedo dejar de saber lo que he aprendido sobre mí, a partir de ahora voy a estar atenta a esta inclinación mía hacia quien necesita ayuda y ver si detrás hay encubierta alguna necesidad mía para meterme en esa situación.

Y mirando de manera específica en mis relaciones de pareja, veo que en mi matrimonio de juventud yo seguí con el mismo papel que tenía en casa de mis padres.

No es que yo eligiera a ese hombre porque podía ayudarle y apoyarle, sino que no me importó en absoluto tener que hacerlo, a fin de cuentas estaba bien entrenada!

Ahora, en mi pareja actual, no quiero ser necesitada (que no lo soy) sino amada (que afortunadamente sí lo soy, por un hombre que es bueno para mi vida y que antes de llegar a este grado de mi recuperación, he estado a punto de abandonar y perder para siempre… ya sabéis por aquello del síntoma quince).

Una mujer de Ibiza que aprende mucho con este Programa


Categorías