Posteado por: MAQAD | 12 enero 2011

Mi diálogo interno

Síntoma 9
“Necesita con desesperación controlar a sus hombres y sus relaciones, debido a la poca seguridad que experimentó en la niñez. Disimula sus esfuerzos por controlar a la gente y las situaciones bajo la apariencia de ser “útil””

 

“Mi diálogo interno”

 

“Disimula sus esfuerzos por controlar a la gente bajo la apariencia de ser útil”

Es casi inevitable y a la vez imposible no actuar de este modo cuando el papel que se ha decidido ejercer en la vida es el de buena. Claro que la bondad pierde transparencia cuando se utiliza como arma manipuladora para controlar a los demás. Si pienso en mí y en cómo me sentía antes de mi despertar ante el síndrome de amar demasiado, me doy cuenta de que, efectivamente, siempre estaba al acecho de la oportunidad de ser útil. Pero lo peor es que, si la respuesta de mi entorno no era gratificante para mí, la apariencia de ser útil se convertía en victimismo. Este victimismo no siempre lo exteriorizaba. La mayoría de las veces la procesión iba por dentro. Siempre un constante diálogo interno:

Primero buscando la mejor manera de ser útil (si hago esto… mejor digo eso otro…), después victimizándome (cómo ha podido ser tan cruel e insensible… yo sólo pretendía…), para finalmente culpabilizarme (la próxima vez diré esto…. seguro que si digo esto recapacitará… debería haber tenido en cuenta… en cuanto vea la ocasión lo haré mejor…) No sé cómo no enloquecí, pues este diálogo interno era mi día a día sin descanso. Un constante desgaste de neuronas y energía. Con razón sufría frecuentes dolores de cabeza y momentos de gran debilidad física. Ahora todo tiene sentido cuando entiendo que esa necesidad de ser útil era en realidad una verdadera necesidad de controlar a mi entorno (familia, parejas, amigos…).

 “Necesitaba estar con gente a quien poder controlar a fin de sentirme segura”  

Y es que el concepto de necesidad no surge si no existe alguna carencia. Necesidad de ser útil, necesidad de controlar a los demás… a cambio de sentirme segura y bajo control. Curioso ¿verdad? Si controlo a los demás consigo controlarme a mí misma! Yo sé que lo que realmente buscaba era sentirme especial; imagino que mi sensación era que si no conseguía ser especial en la vida de los demás, no llegarían a percibirme de ninguna manera, y el hecho de ser invisible me aterrorizaba. 

Una mujer MAQAD de Ibiza
Abril 2010                                                                      

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