Posteado por: MAQAD | 13 enero 2011

“Las Puertas de la Percepción”

3ª Característica de la mujer recuperada
 
Sólo:
“Está en contacto con sus sentimientos en todos los aspectos de su vida”
  

“Las Puertas de la Percepción”

Reconozco que mis sentimientos han pasado por varias etapas en mi proceso de recuperación de amar demasiado. Mi manera de pensar, de actuar y de sentir ha vivido una progresiva transformación que con el tiempo sin duda ha evolucionado a favor de mi serenidad y bienestar.

Yendo atrás en el tiempo, me doy cuenta de que había adaptado la totalidad de mi ser a ciertas situaciones y experiencias que hoy no sólo me resultarían incomodas, sino inaceptables e insalubres.

El cambio sólo se inició cuando fui capaz de hacer algo que iba totalmente en contra de lo que estaba acostumbrada: “pensar en mí”. Acostumbrada como estaba a tratar de ganar el amor y la aprobación de otros, este nuevo comportamiento me resultaba “extraño”. Se despertaron en mí gran variedad de sentimientos y sensaciones: rabia, odio, culpabilidad, miedo,… pero también amor, comprensión, fragilidad, valor, respeto, ilusión…

Asusta lidiar con esta explosión de sentimientos porque te sientes torpe y excesivamente vulnerable. Es doloroso y confuso pero, al mismo tiempo, liberador y gratificante si te acostumbras a tu nuevo comportamiento “extraño”. Con el tiempo, evoluciona el amor propio acompañado de paz y serenidad.

No hubiera conseguido abrir las Puertas de la Percepción sin un cambio de mentalidad y de actitud hacia mi compromiso con la Vida en general y conmigo misma. En un pasado mi compromiso con la vida estaba sujeto a excesivos deberes y obligaciones porque “era lo correcto y lo que debía hacer”.

Esta nueva mujer entiende que un compromiso no es una obligación, sino una elección voluntaria y personal de involucrarse en cuerpo y alma en algo.

Actualmente mis sagrados compromisos con la vida son:

–         Mi recuperación.
–         Ser Mamá.

 

Hoy, abrazo amorosamente mis sagrados compromisos y cualquier gasto, sacrificio, renuncia o esfuerzo que haga en su cumplimiento, es siempre desde el amor que me debo, no desde la obligación.

Abrirme a las Puertas de la Percepción ha sido mucho más fácil en compañía de mi hijo. Con él he aprendido una nueva visión del Amor.

Entiendo que amar incondicionalmente no es estar siempre sonriente y dispuesta, amar es mucho más que eso:

Significa poder sentir y mostrar todos mis sentimientos, mi amor, así como mi enfado, mi aprobación, mi desaprobación, mi alegría y mi tristeza…

Significa saber cuándo ayudar y cuándo dejar que una persona se enfrente sola a una situación.

Significa respetar inmensamente su propio camino sin entrometerme más de lo que me corresponde, sin intentar allanárselo y facilitárselo, o peor aún, modificárselo.

Significa entender cuándo un alma ha elegido vivir una experiencia y permitirle vivirla, porque tienes la humildad de saber que aún siendo su madre, su pareja, su hija, su hermana, su amiga… por encima del amor que sientes por ese ser, ignoras en gran medida los motivos de su alma y los planes que el Universo tiene para él. Incluso desconozco los míos, pero tengo fe en la Sabiduría de la Vida.

Mi recuperación me ha puesto en contacto con mis sentimientos en innumerables aspectos de mi vida y, con ello, estoy aprendiendo a poner en práctica esta nueva forma de amar y de relacionarme. Siempre hay altibajos, pero lo importante es no dejar de andar; sobre todo ahora que he encontrado el camino. ¿El correcto? No lo sé. Pero en este me siento cómoda, segura, feliz y en paz conmigo misma.

Una mujer MAQAD
 Mayo 2010

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