Posteado por: MAQAD | 19 enero 2011

Creo que soy adicta al dolor

“Creo que soy adicta al dolor”

Mi hogar de origen es de una familia de la Extremadura profunda. No tengo padres alcohólicos, ni separados, ni me han maltratado. Al contrario, me han ayudado todo lo que han podido, que es mucho. Pero me faltó su cariño. En mi educación no incluyeron que yo podía valerme por mí misma, que podía ser independiente, libre y capaz. Tengo 38 años y todavía intentan decirme cómo llevar mi vida, mi casa, mis cosas, hasta llegan a aconsejarme sobre los hombres que pueda o no haber en mi vida.

Hace 4 años que me divorcié después de llevar 10 años casada con un hombre que conocí a los 15. Crecí pensando que no merecía nada bueno en esta vida, por lo tanto, mi pareja se me hizo indispensable. Si no era él, no sería nadie. Porque ¿quién me iba a querer sino?

He descubierto, hace poco, mi necesidad de estar con hombres “necesitados” de mi cariño y ayuda. Lo descubrí con el segundo hombre que ha habido en mi vida, del cual me está costando mucho desengancharme. Hago cualquier cosa y a cualquier precio  con tal de que no me abandone porque por él merece la pena.  Me humillo, me arrastro…y después me siento una piltrafa, culpable, me odio a mí misma por faltarme así al respeto. Sé que si yo no me respeto, ¿cómo van a respetarme los demás?

Cuando estoy con él me vuelvo manipuladora, celosa, controladora y aunque ahora ya no esté con él, no me lo termino de creer y no tengo ninguna garantía de que no me vuelva a ocurrir.

Creo que soy adicta al dolor. De hecho, en mi vida hay hombres buenos interesados en mí, pero a mí no me interesan ya que no me suponen ningún reto. Resulta triste admitirlo, pero es la verdad.

En fin, que me he creído la salvadora de hombres en situaciones difíciles, ayudándoles con mi amor.

Una mujer que ama demasiado
España 2010

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