Posteado por: MAQAD | 23 noviembre 2012

“CARTA ABIERTA A TI”, en el Día internacional de la lucha contra la violencia de género

CARTA ABIERTA A TI

En el Día internacional de la lucha contra la violencia de género

 A ti, por si quieres escuchar; a ti, por si sientes curiosidad; a ti, por si no entiendes y quisieras hacerlo; a ti, por si sientes un mínimo de frustración e indignación, o si por el contrario ya no sientes nada…

Tal vez estés en uno de esos momentos en el que el enojo, la ira, tu sentido de la justicia y solidaridad te impulsen a hablar de derechos e igualdad, tal vez ya no te quede voz para hacerte escuchar y tu conciencia se apoye desde hace un tiempo en la resignación…

Porque piensas que celebrar debería estar siempre ligado a fiesta, alegría y congratulación; nunca a lucha, violencia, injusticia, desigualdad ni contrariedad.

Este sentir general, podría aplicarse a cualquier tema de hoy y de antaño que actualmente, cual “santo” en nuestro calendario, se haya ganado la denominación y celebración del “Día Mundial/Internacional/Nacional contra…”.

El que ocupa nuestra mente hoy, 25 de noviembre de 2012, es el “Día Internacional de la lucha contra la violencia de género”.

Quién sabe, tal vez algún día lleguemos a dejar de lado el concepto de lucha para celebrar el “Día Mundial de la rendición a favor del amor de género”… Un amor sano, un amor basado en el sentido común, en la responsabilidad y en la prudencia, un amor sencillamente asentado en el sano juicio.

Atrás quedarían el amor al puro estilo “Eros”: exageradamente pasional, sinuoso, dependiente, obsesivo, manipulador… Porque lejos de lo que sutilmente nos inculcan nuestros modelos culturales desde la niñez, a través de culturas, tradiciones, cuentos, películas, canciones… regalar amor efectivamente es bondadoso, pero nunca debería estar ligado al dolor ni al sufrimiento ni medirse por la intensidad de la obsesión por el ser amado. Y es que no se trata de “amar mucho”, sino de “amar bien”.

Sin embargo somos muchos los que nos equivocamos, a veces peligrosamente, y que vivimos con un concepto distorsionado del amor, razón por la que muchas veces nos encontramos dando cada vez más a cambio de cada vez menos…

Este patrón emocional inconsciente, proviene de una incorrecta percepción y evaluación de las situaciones, tal vez desde la infancia, manifestándose con respuestas emocionales equivocadas especialmente en las relaciones cercanas y, de manera muy particular, en las relaciones de pareja.

Se trata de un conjunto de ideas, sentimientos y conductas que constituyen una patología sin duda adictiva, introduciendo y dando sentido así a un nuevo concepto: “amar demasiado”.

¿Qué podría justificar sino el hecho de que alguien permanezca voluntariamente en una relación de pareja destructiva?

¿Cómo entender lo que ocurre realmente dentro de la mente y el corazón de quien viene soportando la violencia sistemática física o psicológica de su pareja para que su instinto de protección y supervivencia no funcione, y una vez tras otra soporte todo tipo de vejaciones y comportamientos abusivos?

¿Cómo sentir compasión por alguien que puede perdonar, retirar denuncias y seguir enamorado de quien a primera instancia es el motivo principal e indiscutible de su sufrimiento?

Es muy grande el precio que se puede llegar a pagar por ello…

Hoy hablamos de la mujer, y la experiencia cotidiana nos dice que la mujer aquejada del Síndrome de amar demasiado, puede que ame mucho, pero sin duda lo hace inadecuadamente; tanto que, un acto tan majestuoso como el amor, lo aplique sin cordura emocional colocándose a ella misma en una situación de riesgo para su vida. Si bien comprende que su comportamiento ejerce una influencia negativa sobre su salud y su bienestar, se siente incapaz de librarse de él o hacer las cosas de otra manera.

Lo irónico es que quien ama demasiado, suele haber elegido como pareja a quien no tiene la capacidad de satisfacer sus necesidades emocionales.

La falta de autonomía emocional derivada de esta adicción afecta a todo tipo de mujeres, sin distinción social, profesional o ideológica. Resulta paradójico que mujeres inteligentes, brillantes y realizadas profesional y socialmente, se hallen de una forma mucho más frecuente de lo que pensamos atrapadas en relaciones de pareja nefastas, padeciendo una dependencia emocional inusitada hacia el hombre por quien tanto sufren.

Mucho hemos avanzado en nuestra sociedad respecto a la igualdad, derechos y leyes. Y sin duda es mucho lo que aún queda por hacer. Nos congratulamos de tener instituciones específicas para esta tarea.

No obstante, hoy empezamos a comprender que, sin perjuicio de ser  absolutamente intolerables y siempre punibles las conductas violentas, su prevención es tarea de todos, incluida la propia mujer hasta ahora considerada únicamente como víctima de esta violencia.

El Programa de Recuperación Emocional que se sigue en los Grupos de Autoayuda de la Asociación MAQAD, si bien no es un programa exclusivo diseñado contra la violencia de género, actúa como programa preventivo  en las fases iniciales de esta enfermedad adictiva a las relaciones destructivas aportando a la mujer, a través de su trabajo y voluntad de recuperación, las herramientas cotidianas necesarias para evitar exponerse a ella misma, una vez más, a verdaderas situaciones de riesgo.

Desde estas líneas, la Asociación MAQAD quiere hacer un

Llamamiento a la Autoprevención:

Mujer, aunque desconocemos tu rostro, el color de tu pelo, tu cultura o profesión, reconocemos tu dolor y sabemos que has pasado la mayor parte de tu vida más en contacto con tu sueño de cómo podría ser tu relación de pareja que con la realidad de tu situación. Debes saber que es posible dejar de sufrir y aprender a amar de una forma más sana, más sabia y más feliz. Asumir la responsabilidad de tu propio bienestar deja en tus manos la posibilidad de serenidad para aceptar las cosas que no puedes cambiar, el valor para cambiar aquellas que sí puedes, y la sabiduría para reconocer la diferencia.

Por eso proponemos que tu recuperación empiece por ti misma, y que aprendas a llenar tu vacío desde dentro, no desde fuera; practicando la disciplina que se requiere para construir tus recursos interiores propios cultivando tu autoestima, reconociendo tus logros y recuperando tu amor propio, tus principios y tus creencias; con el convencimiento de que esta medida de autoprevención te proporcionará las herramientas necesarias para cambiar tu vida sin olvidar jamás que tú eres digna de lo mejor que te puede ofrecer la vida

Asociación MAQAD

http://www.mujeresqueamandemasiado.com


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